Impactos sanitarios y sociales de la vacunación e inmunología en la Cuba contemporánea
Última modificación: 2026-04-01
Resumen
El presente trabajo analiza la evolución, impactos y sostenibilidad del modelo cubano de inmunización, caracterizado por la articulación entre un programa de salud pública universal y una industria biotecnológica estatal. Desde la consolidación del Programa Nacional de Inmunización en 1962, Cuba ha logrado eliminar o controlar múltiples enfermedades inmunoprevenibles, manteniendo coberturas vacunales sostenidas superiores al 95% y una tasa de mortalidad infantil de 4,3 por 1.000 nacidos vivos, significativamente inferior al promedio regional. La capacidad de producir localmente el 80% de las vacunas del esquema nacional, incluyendo desarrollos propios como las vacunas contra la COVID-19 (Soberana y Abdala) y productos de alcance internacional como el VA-MENGOC-BC y el Heberprot-P; evidencia una soberanía tecnológica excepcional en el contexto latinoamericano. Este modelo ha generado impactos sociales y económicos sustantivos: reducción de brechas de equidad, disminución del ausentismo escolar y laboral, y ahorro de recursos asistenciales. El compromiso estatal se refleja en la asignación del 21% del gasto corriente presupuestado a salud pública. Sin embargo, la sostenibilidad futura enfrenta desafíos derivados del envejecimiento poblacional, la necesidad de actualización tecnológica y, fundamentalmente, el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que restringe el acceso a insumos críticos y mercados financieros. Pese a ello, el modelo cubano constituye un referente de cómo la inversión sostenida en ciencia, la voluntad política y la participación social pueden traducirse en resultados sanitarios de excelencia, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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